01 abril 2021

Peña Negra desde Arbellales

La Güergola de Arbeḷḷales es uno de los lugares más visitados de Somiedo. No es para menos. La espectacularidad del camino que la atraviesa es abrumadora. Además es uno de los accesos a la conocida ruta PR.AS-12 "Brañas de Saliencia", así que en esta ocasión no íbamos a descubrir nada nuevo. Yo hacía años que no cruzaba la güergola y se me apetecía como aperitivo al posterior ascenso a Peña Negra, para regresar disfrutando de las diferentes brañas somedanas. Si acaso, el punto de novedad lo tendríamos en el último tramo, donde para evitar cruzar una vez más la güergola, descenderíamos por el camino de Sulascuendias y cerrar así una preciosa circular en la que el día fue de menos a más.

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 06/03/2021
  • Concejo: Somiedo (Asturias)
  • Inicio/Fin: Arbeḷḷales 
  • Distancia: 17,5 Km
  • Desnivel máximo: 840 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.130 m
  • Tiempos: 6 y 1/4 horas
  • Dificultad: Moderada. En el ascenso a Peña Negra hay que dar con la senda para subir/bajar, si o si, ya que aquella ladera es una verdadera jungla.


Aparcamos el coche en el recientísimo aparcamiento de Arbeḷḷales, junta a una igualmente nueva área recreativa, en una mañana fría en la que las nieblas cubrían las cimas, anticipando lo que encontraríamos en la zona alta del Cordal de la Mesa.


Cruzamos el pueblo para salir de él junto a su lavadero, accediendo así inmediatamente a la güergola de Arbeḷḷales. Y aquí hago un inciso para indicar que no debemos hablar del desfiladero de la Güergola, o de la foz de la Güergola. Una güergola es como se denomina en Somiedo a un paso estrecho. Es decir, esta es la güergola de Arbeḷḷales. Pero en Somiedo hay otras "güergolas".


Aunque pocas tan espectaculares y fotogénicas como ésta. Y eso que a aquellas horas de la mañana de un día con tan poca luz, no era el mejor momento para fotografiarla.


La senda asciende con fuerte pendiente literalmente encajada en la estrecha foz.


Precioso camino que aún conserva largos tramos empedrados, aunque más bien diría que escalonados.


La salida de la güergola es, sin duda, el punto más impresionante. Allí prácticamente no hay sitio para camino y arroyo que casi diría que se superponen.



Dejando atrás el desfiladero alcanzamos un cruce en el que, en nuestro caso, tomamos a la izquierda para continuar por la marcada senda que ha de llevarnos a la braña de Murias.


Abajo va quedando la Güergola de Arbeḷḷales. Sobre ella, a la izquierda, vemos el collado donde se ubica la braña de Ordiales de Arbeḷḷales por la que volveremos por la tarde.


Alcanzamos la braña de Murias, la primera de toda una serie de ellas. La línea de niebla muy cerca ya. Murias es una braña guapa, con una media docena de teitos bien conservados y una cabaña con techo de uralita que desentona dentro del conjunto.


Al otro lado del valle de Saliencia veíamos el Cordal del Tarambicu, cubierto por las nubes.


Cabañas de piedra oscura, casi negra.


Salimos de Murias por la senda que asciende próxima al espolón sur del Picu Michu y que la comunica con la más alta braña de La Corra, ya en el Camín Real de la Mesa.


Y en poco tiempo accedemos a ella, ya plenamente metidos en la niebla. La Corra se nos muestra así casi fantasmagórica.



Y a falta de las grandes vistas que se divisan ya desde aquí, nos fijamos en los detalles, mientras recorremos la braña.




Dejamos atrás la braña de La Corra. La tengo visitado en pleno verano y con buenas cargas de nieve. Hoy tocó verla recogida en la soledad y el silencio de una tupida niebla.


Tomamos contacto con el Camín Real de la Mesa que alterna tramos en los que aparece desbrozado con otros que necesitan de una atención diría que urgente, tal es su estado, tomado literalmente por los escoberos que llegan a dificultar el paso.


Nos costó dar con la senda que asciende hacia Peña Negra y es que esta ladera presenta una maleza tan densa que se hace obligatorio dar con dicha senda - la entrada está marcada con un par de jitos y se toma poco después de una fuente -, pues en caso contrario la ascensión corre el riesgo de fracasar estrepitosamente. Que la noche había sido fría se veía claramente en el brezo helado.


Llegando a cumbre casi salíamos de la línea de niebla.


Y cumbre...entre ella. Nos íbamos a quedar sin vistas.


En cara norte la helada había sido de las buenas y los árboles presentaban cencellada, con sus ramas totalmente congeladas.


Aguantamos un buen rato en cumbre por si abría, ya que la niebla se iba retirando poco a poco, pero nada, las vistas muy mermadas y solo hacia el sur, sobre las brañas somedanas.


La braña de Ordiales de Arbeḷḷales por la que pasaríamos más tarde.


Y de las cumbres ya solo intuimos, más que vimos, la cima de Penachana,...


...y la que quise creer que era Peña Salgada.


Poco después nos volvíamos para abajo por el mismo sendero. Alguno propuso cortar directos a salir al Camín Real, pero yo sabía de embarques de varios compañeros en dicha empresa y finalmente optamos por evitarnos el mal trago.


Y como no podía ser de otra forma, fue llegar al Camín Real y abrirse los cielos, disfrutando ya de las vistas sobre el Cornón. De la niebla solo quedaba una leve bruma flotando en el valle.


Hasta la cumbre de Peña Negra parecía reírse de nosotros al mostrarse ya totalmente despejada. Se cumplía una de las máximas en montaña "despejará justo después de abandonar la cima".


Al menos avanzábamos por el Camín Real con las vistas de la Penouta (izda), el Cornón y el Moscoso (dcha).


En el fondo del valle asomaba Arbeḷḷales.


Pasamos sobre la braña de Cuérrago, con la mayor parte de los teitos ya en ruinas.


Una más a Peña Negra.


Con todo, aún entraban bancos de niebla desde el norte que nos envolvían.



A medida que nos aproximamos a la amplia collada de La Magdalena, se van abriendo las vistas sobre la cabecera del valle de Saliencia, con las cumbres de los Bígaros (izda) o los Albos (dcha).


Los Bígaros, que siempre impresionan vistos desde esta perspectiva.



Al paso sobre el valle del Mosquito, que cae sobre la vertiente tevergana, tuvimos que cruzar un largo trecho sobre nieve. Por suerte se conservaba lo suficientemente dura como para que no resultara especialmente engorroso.


Los Albos a la derecha de las Porzanas.


No llegamos a La Magdalena, ya que entraba niebla desde el  norte por ella, así que un poco antes nos dejamos caer ladera abajo hasta alcanzar la pista que corta la ladera, uniendo las diferentes brañas y accediendo así, directamente a las cabañas de las Morteras de Saliencia.


Alcanzada la pista vamos a ir recorriéndola en sentido contrario al Camín Real de la Mesa, hacia el oeste, dirigiéndonos en primer lugar hacia Urdiales de Éndriga y Saliencia, que se observa en la collada del fondo, sobre la que sobresalía la cumbre del Michu.


De las Morteras de Saliencia, pasamos a Urdiales de Éndriga y Saliencia. Una vista atrás.


Tirando de zoom, los Bígaros a la izquierda de la foto.


Urdiales de Éndriga y Saliencia, con un buen número de teitos aún.


Braña del Cuḷḷao con el Michu al fondo.



Mientras nos aproximamos a la última braña, volvemos a ver la cumbre de Peña Negra.


Sobre la cabañas de Trascuḷḷao destaca una impresionante antena. Te das cuenta de su verdadero tamaño cuando te acercas y la ves sobre los teitos.


Braña de Ordiales de Arbeḷḷales.


Precioso conjunto de teitos.


En vez de volver a descender por la güérgola de Arbeḷḷales, optamos por el camino de Sulascuencias que se toma en el fondo de la collada que se abre a la izquierda de las últimas cabañas. Nada más cruzar la collada ya damos con él. Se trata de una preciosa senda que tenía ganas de conocer.


Camino ancho, limpio y aún en uso que desciende con amplias revueltas, soportado sobre armaduras en largos tramos. Una alternativa preciosa a la güergola.



La carretera ya bajo nosotros.


En el último tramo la senda se dirige ya hacia las casas de Arbeḷḷales, pasando sobre las fincas próximas al pueblo y accediendo de esta forma directamente a las casas del mismo.

Cerrábamos así una nueva circular y a temprana hora. Tanto que aún ni habíamos comido y lo haríamos estrenando una de las mesas del área recreativa de Arbeḷḷales tras el oportuno cambio de ropa junto al coche. Os dejo el track.

 

Un saludo
Cienfuegos

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