28 octubre 2021

Circular desde Cucayo. Día 1. Bistruey

Cada año suelo pegar una escapada de un par de días en los que la ruta casi siempre está condicionada por el lugar de vivaqueo. Suelo dejarlo para septiembre o incluso octubre, pero este año iba a tocar a mediados de agosto, así que olvidándome de los puntos en los que más se me apetecía dormir en Picos - seguramente masificados en esas fechas - opté con cambiar de tercio y aprovechar para conocer un nuevo tramo de la cordillera. El pueblo de Cucayo iba a ser el punto de partida de una amplia circular, a caballo entre Cantabria y Palencia, en la que en esta primera jornada daría para recorrer el precioso camino de las Retuertas, entre Cucayo y Bárago y visitar la cumbre del Pico Bistruey.

 
DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 12/08/2020
  • Zona: Cordillera Cantábrica y Fuentes Carrionas
  • Municipios: Vega de Liébana y Pesaguero (Cantabria). La Pernia (Palencia)
  • Inicio: Cucayo
  • Fin: Vega de los Llaos
  • Distancia: 19,5 Km (19,5 Km segundo día AQUÍ)
  • Desnivel máximo: 1.320 m  (1.290 m segundo día)
  • Desnivel acumulado positivo: 1.690 m (840 m segundo día)
  • Desnivel acumulado negativo: 920 m (1.610 m segundo día)
  • Tiempos: 8 horas (7 horas segundo día)
  • Dificultad: Moderada. La ruta no presenta grandes dificultades, más allá de algún tramo un poco tomado de maleza al bordear el Corcina.
  • Nota: El refugio de la Vega los Llaos es privado y debe pedirse permiso para su utilización, que se entiende haremos con todo el respeto posible, pues de lo contrario en siguientes visitas podemos encontrárnoslo con un candado. Son cosas que parecen lógicas, pero siempre hay quien no lo entiende así.
  • Track: bistruey-pumar-lezna-circular-desde-cucayo



Al llegar a Cucayo paré a tomar un café en la Posada de Cucayo y preguntar si podría dormir en el refugio que la Junta Vecinal de Cucayo y Dobres tienen en la vega de los Llaos. Fueron de lo más amables. Sobre la marcha llamaron al presidente de la Junta, que confirmó que estaba vacío para esa noche, por lo que no había problema. Así pues, arreglado el tema de la "dormidera" salía de Cucayo para pasar entre sus buenas y arregladas casas, buscando la pista que baja a cruzar sobre el río Frío.


Ya en la margen derecha seguí por la pista que discurre sobre el canal de la central hidroeléctrica viendo las llamativas Peñas de Dobres al otro lado del valle.


Terminada la pista continúa un marcado sendero. Se trata del Camino de las Retuertas, la antigua comunicación entre Cucayo y Bárago.


Precioso camino que ya por si solo hace que merezca la pena acercarse hasta aquí. Atraviesa el robledal de La Bodija en sentido ligeramente ascendente.


Alcanzo así una collada al pie de la Peña las Ánimas. Allí hay un humilladero junto al que dejo la mochila para ascender en un momento hasta la peña y disfrutar de las vistas.


Cucayo a la izquierda y Dobres a la derecha. En el centro el Monte Casanzo.

 
Aguas abajo se extiende el valle del río Frío, con las Peñas de Dobres a la izquierda. Al fondo ya tengo la primera vista de los Picos de Europa. La primera de muchas, aunque el día iba a ir poco a poco a peor en cuanto a visibilidad.


Desde la collada la senda inicia un descenso por medio de varias "revueltas" - supongo que de ahí le vendrá el nombre - hacia el arroyo de Entreovejas, en un tramo precioso en el que se arrima a espectaculares agujas.



Cruzo el arroyo y continúo por lo que ya es casi una pista que corta la ladera de la margen derecha, mientras veo al otro lado la hoz que se abre entre la Peña las Ánimas, de donde me acabo de bajar (izda), y las Peñas de Dobres (dcha), enmarcando el Monte Casanzo.


El camino discurre casi en llano. En un cruce tomo el ramal de la derecha para salir así a las casas más altas de Bárago, saliendo a una estrecha carretera.


La sigo apenas unas decenas de metros para enseguida tomar la pista que asciende a la derecha. Guapas peñas por arriba elevándose sobre densos bosques. El itinerario pintaba bien.


A medida que gano algo de altura empiezo a ver los Picos de Europa en toda su extensión.


Y una vista más sobre el Monte Casanzo y las Peñas de Dobres por las que se ve pasar la carretera de Cucayo.


En un cruce junto a un arroyo dejo la pista principal que gira a la derecha, para seguir otra que sube de frente. Acabará por llevarme a un prado que se cruza hacia la derecha, buscando en la zona alta del mismo la entrada al bosque por donde continúa un ancho camino, a la sombra de un precioso hayedo.



El camino me lleva sin pérdida posible al collado de la Varga, por donde cruza una buena pista. Allí hago una primera parada para picar algo, que entre el viaje y lo que llevaba de ruta, ya apetecía.


Sigo después por la pista. Cómoda y guapa, por medio del bosque.


Al frente veo la Peña Camponuera. A su derecha queda el collado de Camponuera por donde tendré que pasar.


Pero sin llegar a él, abandono la pista y tomo una estrecha senda que sube con fuerte pendiente a la derecha, para acercarme así a las Peñas del Diego.


Alcanzo el collado del Diego. A mi espalda veo la Sierra de Peña Sagra.


La Peña de Camponuera con la collada a su derecha. Allí iré después.


De momento suelto la mochila y me voy a las Peñas del Diego, cresta caliza quebrada con varias cimas en las que me cuesta dar con la más alta. Hay que trepar un poco, pero sencillo. Buenas vistas sobre el hayedo que tapiza la Collada la Vaga, por donde acabo de pasar.


Las Colladillas, con Fuentes Carrionas al fondo en donde destaca Peña Prieta. A la izquierda del todo, la cumbre que se ve es Peña Quebrada. Aún no la identificaba, pero al día siguiente pasaría por ella.


Bajo de las Peñas del Diego y tomo una senda que, tras pasar junto a una fuente, me lleva directo a la collada Camponuera, al pie de la peña homónima. En el collado tomo otra senda que a media ladera va a cortar la ladera oriental de Peña Corcina.


Voy siguiendo la senda y ya veo al frente asomar el Pico Bistruey que va a ser el punto de paso más alto del día. Hay que ir atento porque la senda pierde altura y habrá que dejarla para tomar otra que asciende a la derecha hacia el collado.


Por debajo los Invernales de los Caños descienden hacia el pueblo de Caloca.


Gano el Portillo Gulpijares, al pie del Corcina, y vuelvo a dar vista a la vertiente lebaniega, al pueblo de Dobres al pie de sus peñas, con los Picos de Europa al fondo. El día se estaba metiendo en brumas y la sensación era de bochorno.


Y veo la pala que me resta hasta el Bistruey. Engaña. Son 350 m de desnivel que con la mochilada y el calor húmedo del día me iban a hacer sufrir.


Una vista atrás con el Corcina y Camponuera asomando a su derecha.


La parte final del Bistruey se me hace dura. No estaba teniendo un buen día y el calor no ayudaba, pero por fin hago cumbre en él.


El buzón cosido a alambres. Queda feo, la verdad.


Alcanzo la cima seguramente en el momento de peor visibilidad del día. Una densa bruma que me obligó a procesar en mayor o menor medida todas las fotos para que se viera algo. La primera hacia Picos de Europa, con el pueblo de Dobres en primer término.


Al fondo el Curavacas. Por delante el Lezna que coronaría al día siguiente. Veo la ubicación del "hotel" de esta noche (flecha) al pie del Pico Pumar. Por el medio el cordal que aún me restaba por recorrer.


Peña Prieta y los Puertos de Riofrío que visitaría la jornada siguiente.


Al fondo del todo, en el centro, el sector de Peña Labra y Tres Mares. El que se ve separado a la izquierda del todo creo que es el Cueto de la Concilla.


Peña Corcina y el trazado que me ha traído hasta aquí desde la collada Camponuera. Por detrás se eleva la sierra de Peña Sagra.


Tirando de zoom y tratando las fotos, la Torre de Salinas empastado con el Friero (izda), Peña Santa, el cordal de Peña Remoña (centro) y el sector del Llambrión (dcha).


Macizo Oriental al completo


Peña Prieta


Curavacas asomando por detrás del Lezna


Para la costa de Cantabria parecía estar cubierto. Las nubes se amontonaban a la entrada del Desfiladero de la Hermida.


Había pensado parar a comer en cumbre, pero había una nube de mosquitos y preferí dejarlo para parar más abajo. Así que autofoto y a seguir ruta.


Bajo por la vertiente contraria, disfrutando de las vistas sobre Picos.


Al llegar al collado de Arauz, al pie mismo del Bistruey, paro por fin a comer, que ya era hora. Solo un poco por debajo del collado en la vertiente de Liébana hay una fuente que me da la vida para librarme del calor que estaba pasando.


Me tomo la comida con calma, no me queda mucho hasta el refugio. Luego sigo coronando la modesta loma del Coto las Partidas. Al sur el valle desciende suavemente hacia el Carrión.


Un poco más adelante vuelvo a ver Dobres, con las Peñas de la Palanca o Ginesta a la derecha.


Voy por el límite entre Cantabria y Palencia, en un tramo marcado por una larga alambrada junto a la que voy a caminar durante un buen rato.


Una vista atrás hacia el Pico Bistruey.


Continuo por la loma del cordal y alcanzo la modesta cumbre del Pico del Tejo.


Nuevas vistas sobre Peña Prieta cada vez con peor luz, y el valle de Riofrío.


Desde aquí ya casi veo lo que me queda por hoy. El Lezna (izda) y Pumar (centro) se quedarán para el día siguiente. Mi camino me hace descender a la derecha, hacia la vega de los Llaos.



Bajo a la collada Pumar. Hasta ella llega una pista por la vertiente cántabra. Bajando veo la cara norte del Pico Pumar, bajo la que se localiza la vega de Los Llaos y en ella mi "hotelito" para esta noche (círculo).


Una nueva vista sobre el valle de Riofrío. A la izquierda del todo, Peña Quebrada y al fondo Peña Prieta. A la derecha asoma el Coriscao.


Llego a la Vega los Llaos. El sitio es guapo. Una pequeña laguna al pie de la cara norte del Pico Pumar. Ni un alma en toda la zona, tan solo un grupo de vacas y caballos que me van a acompañar mientras paseo por las inmediaciones.


La cabaña resulta perfecta para dos, quizás tres, personas. Cuenta con luz gracias a un panel solar y un grifo de agua en la parte trasera. Me lavo, me cambio de ropa y pongo a secar y airear la ropa de la jornada. Después recorro la vega, aprovechando para apañar un puñado de arándanos que servirán como postre para la cena, mientras las sombras poco a poco se van alargando....


...y la luz se tiñe de rojos.



Hago una llamada a casa. Intercambio varios mensajes. Y sobre todo, me siento a disfrutar del atardecer, mientras caliento algo de agua para un café.


La foto es horrible por la poca luz que había ya, pero tenía que ponerla, porque la sensación de estar allí, solo, lejos de todo, tomándome un café mientras los venaos (ciervos) correteaban a mi alrededor, es algo difícil de describir. Uno de esos momentos especiales que hacen que merezca la pena el esfuerzo de acarretar una mochila monte arriba, monte abajo. Raro, antisocial,...no se. Me da igual. Para mi son momentos especiales.


Al atardecer el ganado se recoge lejos de la vega, dejándome en la más completa soledad en un silencio roto solo por el transitar de algún animal por las laderas del Pumar.


Pues nada. A disfrutar del ocaso y sus colores. No fue un atardecer especialmente llamativo, pero tampoco estuvo mal.



Los Picos de Europa se van a dormir.



Yo aún tardaría en acostarme. Era noche de Perséidas y me quedaría fuera un buen rato viendo caer alguna que otra estrella. La guinda a una preciosa jornada.

 
Lo que dio de si el siguiente día, os lo cuento AQUÍ. De todas formas os dejo el track de la ruta completa.


Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Me hace recordar estas imagenes cuando estuve en el Bistruey en 1998 desde Caloca, pues estaba en San Sebastián de Garabandal y desde allí me desplazé.
    Recuerdo unos pastores con sus rebaños que me orientaron y con los que compartí mesa y mantel.
    Melchor

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    1. Esos momentos con los pastores y demás, son especiales y son de los que se recuerdan mucho tiempo. Yo también tuve la suerte de compartir mantel con algunos varias veces, aprovechando para empaparme de sabiduría popular.
      Un saludo

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