30 enero 2026

Camino del Salvador. Etapa 2: La Robla - Poladura de la Tercia

Segunda etapa del Camino del Salvador, entre La Robla y Poladura de la Tercia. Etapa con dos partes muy diferenciadas, una monótona primera parte de asfalto hasta Pola de Gordón, e incluso hasta Buiza, si bien esta parte ya resulta más interesante; y una segunda parte espectacular por un sendero de montaña para cruzar las Forcadas de San Antón y pasar sobre el Barrancón, que es de lo más guapo de todo el camino. La llegada a Poladura de la Tercia es un tanto confusa y conviene ir pendiente, sobre todo entre San Martín y Poladura. 



DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: La Robla - Poladura de la Tercia
  • Hora de inicio: 8:34 horas
  • Hora de finalización: 15:16 horas
  • Tiempo total invertido: unas 6 y 3/4 horas
  • Distancia total: 24,7 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 620 m
  • Desnivel acumulado negativo: 347 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,87 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,56 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si, en Pola de Gordón y en Buiza.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Si, en Pola de Gordón y un bar junto a la Ermita del Buen Suceso.
  • Tipo de terreno: Hasta Buiza es prácticamente todo carretera. Desde ahí a Poladura es un sendero de montaña, agreste y que con niebla habría que ir atento en algún tramo.
  • Curiosidades: No os perdáis el "lobo" de Buiza. Una escultura situada a un lado de la carretera antes de llegar al pueblo.

Desayuné en el propio bar de la Pensión Mundo. Tostada y café con leche (4,2€). Buen precio, como la habitación y como la cena. Después salía de La Robla por la antigua nacional, que al norte se dirige a Pola de Gordón, cuando el sol empezaba a colorear los montes de alrededor.


Toca comerse una kilometrada de asfalto en esta primera parte. Lo único bueno es que se hace con la fresca de la mañana por una carretera con muy poco tráfico.


Pasaremos bajo un acueducto en el que una placa indica que es único en su género en la provincia de León y que estaba en construcción en 1795 cuando pasó por aquí Gaspar Melchor de Jovellanos.


Pasamos el pueblo de Puente de Alba y seguimos al de Peredilla,



Saliendo de Peredilla, para evitar la carretera nacional, se va un tramo paralelo a la vía del tren.


Llegamos así a la Ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso, una ermita guapa y con un entorno cuidado. Frente a ella, al otro lado de la carretera, hay bar y estaba abierto, pero era temprano para parar y yo quería hacerlo en Pola de Gordón, así que seguí viaje.



Dejamos la cercanía de la nacional y cruzamos sobre el Bernesga para arrimarnos a Nocedo de Gordón, si bien no llegaremos a entrar en el núcleo.


Pasamos bajo la línea del AVE de Asturias a Madrid, mientras discurrimos por una estrecha carretera, precisamente la vía de servicio a los túneles del AVE.


Aunque luego seguimos por una buena pista. Por fin un tramo sin asfalto.


Sigue un ancho sendero que nos llevará ya a Pola de Gordón, pasando antes de llegar al núcleo junto a un área recreativa que puede servir para hacer una parada.



Ya asoma el Cueto San Mateo, guapa cumbre cuyo ascenso tenéis documentado en el blog.


Y cruzando las vías del tren entro en Pola de Gorgón. Allí haré una parada larga. Me acerco a la Oficina de Turismo donde me sellan la credencial y me regalan un llavero del Camino. En realidad me dieron a elegir entre el llavero, un pañuelo y un pin. Luego a un supermercado porque tocaba comprar la comida de esta jornada y el desayuno del día siguiente, ya que en Poladura no hay donde desayunar.


Y con los deberes hechos, a buscar donde tomar un café. Algunos bares estaban cerrados, así que pregunté donde tomar un buen café con un pincho y me dirigieron.....al hogar del pensionista. No se si me vieron muy acabado o es que efectivamente es el mejor sitio. La verdad que el café estaba bueno, el pincho de cortesía no era pequeño y el precio, de los de volver (1,40€). 


Tras el tentempié sigo ruta. Salgo de La Pola de Gordón por el polígono industrial para tomar la carretera que se dirige a Gerás, cruzando el pueblo de Beberino.


Sin embargo, poco después, dejo la carretera de Gerás para tomar la que a la derecha sube hacia Buiza, cruzando el pequeño desfiladero donde se localiza la zona de escalada de Beberino, 


Paso frente a la ermita de Nuestra Señora del Valle, a pie de carretera.


Y ya veo el "lobo" de Buiza. La verdad que si no vas pendiente de dar con él, es fácil saltártelo. 


Entro en Buiza. Junto al albergue charlo con Miguel, un peregrino leonés, pero ya casi asturiano. Tanto, que de hecho iba con la camiseta del Real Oviedo. Junto a él haré el resto de la etapa. Cargo algo de agua en la fuente, con una silueta de peregrino al lado y seguimos ruta juntos.


En Buiza por fin dejamos atrás el asfalto. Tomamos una senda que con fuerte pendiente asciende sobre el valle, dejando enseguida el pueblo muy abajo. Al fondo, el Fontañán. De este también tenéis una entrada en el blog.



La senda va haciéndose más agreste a medida que gana en belleza.


El paso de las Forcadas de San Antón es una preciosidad. Tras este cruce la senda pierde pendiente y se dirige a la Collada de San Antón a través de un bosquete de rebollo.


Collada de San Antón, en la que damos vista al valle contrario, que desciende hacia Rodiezmo, con la sierra de Peña Laza al fondo.


A la derecha y por detrás de Peña Laza, asoma el Brañacaballo.


Bajamos a cruzar el arroyo de Barranquillo para seguir después por la senda alta, no la que desciende a Rodriezmo.


Aunque como en todo el camino, hay pocas oportunidades de equivocarse, ya que está bien balizado.


El Camino pasa por encima el Barrancón, donde el valle se estrangula un tanto.



Es aquí donde vemos la primera de las "piruletas" que ayudan a balizar el Camino en los tramos donde la senda está menos marcada y puede llegar a perderse en caso de niebla.


Un banco con buenas vistas sobre Rodiezmo y su valle. El final de etapa ya estaba cerca, así que le digo a mi compañero que yo me quedo aquí a comer. No se me apetecía hacerlo en el albergue y el sitio era perfecto para ello. 


Tras la comida sigo perdiendo altura hacia una pista.


Una vista atrás a Rodiezmo, con el Fontún, de inconfundible silueta, al fondo.


La última parte de la etapa, sin embargo, resulta un tanto engorrosa. Cuando piensas que vas a ir directo a Poladura, la pista desciende hacia San Martín de la Tercia. Allí doy por hecho que me llevará por carretera a Poladura, ya que ambos núcleos están pegados, pero no. Otra pista me saca de San Martín y gana prácticamente todo el desnivel que acabo de perder hasta alcanzar el depósito de aguas.


Y a la altura del depósito hay que meterse en una finca privada en la que había tres mastines. Muy tranquilos, eso si, pero tres mastines. La gracia es de las buenas. Por un momento pienso en dar la vuelta y bajar a la carretera, pero al final cruzo entre los mastines y alcanzo el puente donde salgo de la finca. No se, muy raro el trazado en esta parte.


Lo único bueno de llegar desde este lado es que sales directo al albergue de peregrinos (foto de Google). Allí ya había varios peregrinos y aún llegarían más a lo largo de la tarde. Tocaba una ducha, descansar y cuidar los pies, que incomprensiblemente una bota, y no nueva precisamente,  me había hecho una rozadura. Me temía que al día siguiente iba a sufrir.


El albergue de Poladura es bastante básico, pero no está mal y es muy barato (9 €). Lo lleva la asociación de vecinos. 12 plazas en una única habitación de las que esa noche ocupamos 8. Pasé una noche regulera, ya que hubo bastante ajetreo y los colchones no son nada del otro mundo. Para cenar yo había reservado en el Hotel Rural El Embrujo, ya que no hay otra opción, salvo hacerte tú mismo la cena en el albergue. Cenamos cinco peregrinos juntos, Esteban del País Vasco, Fernando de Brasil, Marguerite y su amiga, ambas danesas, y yo. El menú fue, cocido de lentejas, y solomillo de cerdo a la mostaza con una ensalada de tomate. Muy rico todo y contundente. Pan, vino y agua. Todo por 14€. Nos lo tomamos con calma. La cena es temprano y estuvimos de charla un buen rato. Fernando resultó un tipo muy interesante y las danesas iban por su Camino número 12, ni más ni menos. 

Una buena jornada. Llamada a casa, paseo por el pueblo para bajar el cocido y luego para la cama.


Un saludo
Cienfuegos

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