30 enero 2026

Camino del Salvador. Etapa 4: Llanos de Somerón - Mieres del Camino

Cuarta etapa del Camino del Salvador. Lo más habitual en este Camino es hacerlo en seis etapas. Una opción sería quedarse en Pajares y bajar en la cuarta etapa hasta Campomanes, dejando para la quinta Campomanes-Mieres. Otra sería hacer Llanos de Somerón-Pola de Lena y Pola de Lena-Mieres. Estas dos opciones se pueden alargar con la, sin duda, interesante visita al Santuario de Bendueños. En mi caso, haría del tirón desde Llanos de Somerón a Mieres en una etapa larga, pero que tampoco resulta excesiva y que cuenta con el aliciente de una posible visita a la preciosa iglesia de Santa Cristina de Lena.


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Llanos de Somerón - Mieres del Camino
  • Hora de inicio: 8:07 horas
  • Hora de finalización: 16:19 horas
  • Tiempo total invertido: poco más de 8 horas
  • Distancia total: 33 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 458 m
  • Desnivel acumulado negativo: 1.117 m
  • Velocidad media en la etapa: 4,17 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,64 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si. Hay albergue en Bendueños, hospedajes en Campomanes y de todo en Pola de Lena y Mieres.
  • Bares y tiendas entre la salida y la llegada: Si, en Campomanes, Pola de Lena y Ujo.
  • Tipo de terreno: Etapa con una primera parte por senderos en medio de bosques y luego una segunda parte con mucho asfalto.
  • Curiosidades: Resulta muy interesante la visita a la iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena.

Desayunamos estupendamente en el albergue donde nos lo habían dejado todo ya preparado para que cada uno tomara lo que le apeteciera, fruta, bollería, tostadas, café o te, ....de cine, vaya. Había dejado todo preparado la noche anterior, de manera que me despedí de mis compañeros - dado que ya no lo vería pues excepto Jorge, todos los demás se quedarían en Pola de Lena - y salí de Chanos cuando aún estaba amaneciendo. 


La mañana no tenía nada que ver con la anterior. Muy buena temperatura para caminar. Sobre todo la primera parte en la que toca bajar unos 4 Km por carretera casi hasta Puente los Fierros.


Al poco vamos a pasar el cruce con la variante de Munistiriu. Esta se queda para otra ocasión, junto con la visita a Bendueños. Yo de momento iba a ir por carretera a Puente los Fierros.



Cuando llevaba unos 2 km de carretera me di cuenta de que me había dejado los bastones en el albergue. Llamé a Miguel por si todavía estaban allí, pero ya habían salido. Una putada, vaya. Avisé por whatsapp al albergue por si de casualidad bajaban a Campomanes más tarde, para que me los acercaran.


Al otro lado del valle discurre la carretera del Puerto de Pajares. Antes de llegar a Puente los Fierros me adelantó Jorge, que iba como una moto. Charlamos un poco y enseguida me dejó atrás. 


Casi cuando la carretera llega al puente sobre el río Pajares, arranca a la izquierda la senda que sube hacia Fresneo. Tomo por ella.


Abajo quedan las casas de Puente los Fierros con su estación de tren y la carretera del puerto.


Guapa la senda que va a Fresneo.



Llego al pueblo, que es pequeño. Lo cruzo de parte a parte y salgo de él siguiendo las indicaciones del Camino del Salvador.



Desde Fresneo hay un tramo largo hasta Herías, de unos 5 Km, todo él por senda y casi siempre por medio de bosque. Es un tramo precioso. Lo más guapo de la jornada. Es precisamente aquí cuando vuelve a alcanzarme Jorge. Por lo visto se había pasado el cruce y bajó por carretera hasta Puente los Fierros. Tuvo que dar media vuelta y enlazar nuevamente con la senda a Fresneo. De nuevo me vuelve a dejar atrás rápidamente.


En este tramo me llama Pablo, el del albergue El Cascoxu para preguntarme por donde voy para acercarme los bastones. De momento le digo que se olvide, que ya pasaré a por ellos un día por semana, aprovechando que estoy de vacaciones. Las nieblas parecían agarrarse al fondo de los valles. La Sierra del Aramo, en cambio, ya aparecía totalmente despejada. 




Hago el tramo sin paradas, pero a paso tranquilo. La verdad es que es una gozada, tanto el bosque, como las vistas que se disfrutan de tanto en tanto.



Pasada la mitad de este tramo llego a la ermita de San Miguel.


Sigo y por fin doy vista al pueblo de Herias, que tendré que cruzar.


A la entrada está el desvío al Santuario de la Virgen de Bendueños, pero es un fondo de saco, vamos, que tocaría ir y volver y la etapa ya era bastante larga, así que esa visita se queda pendiente, junto con la variante del Munistiriu. De momento paro un poco junto a la fuente, para echar un trago y visito la iglesia de Herías.


La salida de Herías tiene un rampón de hormigón duro, que por suerte es corto. Luego sigue en llano.


Una vista atrás, a la zona alta del valle de Pajares con mala luz por la posición del sol.


El camino inicia un vertiginoso descenso hacia Campomanes, que puede resbalar si estuviera mojado. Por suerte yo lo pillé seco.


Llego a Campomanes y ya va siendo hora de un café, así que me acerco al bar Mari donde tomo un café con leche y un sobao. Whatsapeo con Miguel que viene por detrás con Fernando, por si estuvieran lo bastante cerca como para compartir café y charla, pero vienen bastante lejos aún.


Tras el café paré a comprar unos compeed para la rozadura y a la salida de Campomanes paré para colocarme uno, sustituyendo el que traía y que se había despegado y de paso, cambié las botas por los playeros, ya que desde aquí iba a ser casi todo asfalto y me resultaría más cómodo. Cruzo sobre el río Lena y ya en la margen derecha, voy a seguir por la "Senda Fluvial Campumanes-La Pola". 



A la altura de Vega del Rey la senda deja la cercanía del río, cruza bajo la vía del tren y sube hacia la iglesia de Santa Cristina de Lena.


Llego a Santa Cristina y mi sorpresa es que me la encuentro abierta. No solo eso, al ser peregrino, la visita es gratis, me sellan la credencial y además está permitido hacer fotos, sin flash, eso si. Ya la conocía, pero siempre es agradable una nueva visita a esta preciosa iglesia prerrománica.



Charlo un buen rato con la encargada de la iglesia, ya que está sola y no parece tener mucho que hacer. Le pregunto por el horario y aviso a Miguel y Fernando por si la quieren visitar, aunque todavía estaban en Campomanes desayunando.


Desde la iglesia bajo hacia La Cobertoria y es entonces cuando me llama otra vez Pablo, del albergue, para decirme que va a bajar a Pola de Lena y que me acerca los bastones a un bar de allí. Todo un detalle. La verdad que no se puede ser más majo. 


Al llegar a Vega del Ciego se cruza el río Lena y se sale a la antigua carretera general, pasando así junto al Palacio de Vega del Ciego. Es justo aquí donde Pablo, que baja del albergue, me está esperando para entregarme los bastones. Sabía que yo bajaba aún de Santa Cristina y estaba esperándome. De verdad que no puedo estarle más agradecido. No solo nos trataron genial en el albergue, es que además este tipo de detalles, son los que marcan la diferencia.


La entrada a Pola de Lena se hace larga, muy larga. Me acerqué a la oficina de turismo a sellar la credencial y luego busqué un bar donde comprar un par de pinchos para comer más tarde y tomarme una cerveza.


La gasolina del Camino. De este y de todos los Caminos.


La salida de Pola de Lena se hace tomando la vía de servicio que va paralela a la autopista y que se dirige al polígono industrial de Villayana, pero yo me la encontré cortada por obras. También estaba cortado el paseo fluvial, así que toco volver atrás, haciendo un kilómetro de más, para poder salir por la antigua nacional, la carretera que va a Villayana.


En otros tiempos el trazado oficial del Camino debía ir por aquí, pero la verdad que es un coñazo. Es una carretera sin arcén, en la que no es que haya mucho tráfico, pero los coches circulan a bastante velocidad y ofrece poca seguridad.


Hay que pasar Villayana, donde está el edificio de Nuestra Señora de Alberguería.


Un poco más allá de Villayana, a la altura de este edificio, se deja por fin la carretera para cruzar por la pasarela de La Sanriella sobre la autovía y el río Lena, a la margen derecha del valle.


Una pista nos lleva al pueblo de Los Tableros, con unas curiosas casas, sin duda antiguos cuarteles de mina. Es un conjunto muy cuidado, con unos jardines con mesas y fuente, que me viene de perlas para parar a comer los pinchos que había comprado el Pola de Lena. 


Dejo atrás Los Tableros y sigo a Ujo, pasando antes por delante del antiguo edificio de la Estación Termoeléctrica de la Sociedad Hullera Española, un buen ejemplo de patrimonio industrial asturiano. 


Vuelvo a cruzar sobre el río Caudal a la margen izquierda para entrar en Ujo/Uxo.


Me acerco a ver su iglesia y con las mismas, sigo a buscar el paseo fluvial que me habrá de llevar ya a Mieres.


El paseo fluvial, la senda del colesterol de la zona, es largo, ya que serán unos 5 Km hasta Mieres, pero es cómodo y las ganas de llegar ya eran muchas, así que lo hago a buen ritmo y sin parar nada.



Al llegar al polígono industrial de Gonzalín busco la senda peatonal que me permite cruzar sobre el río Caudal y la autovía para entrar en Mieres del Camín, que en pocas ocasiones como esta merece tanto el apellido. La calle que sale frente a la pasarela, la calle Vega de Arriba, me lleva directo al edificio de la Universidad de Oviedo, y en él, al Albergue de Peregrinos, donde por fin acabo la etapa, tomó un café con hielo y sello la credencial. 


En Mieres haría algo de trampa, ya que no me quedé a dormir en el albergue. En su lugar, y ya que justo enfrente está el estación de autobuses, tomé uno a Oviedo y cené y dormí directamente en mi casa. ¿Dónde iba a descansar mejor?.


Un saludo
Cienfuegos

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