23 diciembre 2021

Torre de la Párdida desde Poncebos

Un mes entero sin calzarme las botas. Ese era el tiempo que llevaba yo sin salir de monte cuando me dejé convencer para la que sería la última ruta por Picos de la temporada. El objetivo, la Párdida, cumbre ya conocida pero a la que no me importaba volver. Yo me barruntaba una "sencilla" ruta desde Pandébano, pero mis compañeros tenían el antojo de hacerla desde Poncebos. Ya solo el desnivel bruto acojonaba y más con mi fuera de punto por la inactividad. Pero sarna con gusto no pica. De hecho al final, y viendo que no íbamos mal, acabaríamos por cerrar una espectacular vuelta por el central con la cumbre de La Párdida como guinda a una jornada de esas de las de recordar. 


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 11/10/2021
  • Concejo: Cabrales (Asturias)
  • Inicio/Fin: La Trapa. Poncebos 
  • Distancia: 28 Km
  • Desnivel máximo: 2.380 m
  • Desnivel acumulado positivo: 2.700 m
  • Tiempos: 12 horas
  • Dificultad: Difícil. La dureza por distancia y sobre todo desnivel es considerable. Aparte, sin ser la Párdida una cumbre especialmente compleja, como todas en Picos, requiere extremar las precauciones tanto en la aproximación como en el ascenso final.
  • Nota: El track dio muchos botes en el ascenso y descenso por la canal del Texu, por lo que devuelve desniveles "extraños" de más de 3.000 m acumulados.


Dejaríamos el coche en el aparcamiento que hay junto a la boca inferior del funicular de Bulnes y de él salíamos bien de mañana. Tan de mañana que ni había amanecido aún y tocaba tirar de frontal los primeros metros, mientras el día iba apenas si clareaba y las luces de Camarmeña permanecían encendidas.


Salí como un miura, pero por suerte enseguida me di cuenta de que era mejor guardar la ropa y dejar que fueran mis compañeros los que marcaran el ritmo, que bastante iba a tener con intentar seguirlo. En esta primera parte pocas, por no decir ninguna, fotos hasta llegar a Bulnes, donde ya había luz suficiente pero aún pocos vecinos y menos visitantes. Allí paramos a cargar agua que yo iba de vacío para aligerar peso.


Salimos de Bulnes por la senda balizada como parte del PR.PNPE-19 "Canal de Cambureru". El sol ya daba en el Murallón de Amuesa, pero el valle aún se mantenía en sombras.


Pasamos junto a la cascada de la Boluga de Castisierra que escupía algo de agua, y nos internamos en la angosta entrada de la canal de Balcosín.


Poca luz en Balcosín, un lugar sombrío como pocos, pero que a mi siempre me gusta. Un ejemplo de valle glaciar, de libro.


Fuertes contrastes de luz con las cumbres de alrededor, donde ya hacia rato que daba el sol.


Llegamos al escalón de acceso a La Garganta, donde el paso está acertadamente equipado con una cadena. Viene bien pues suele estar húmedo y sin ser mucha la altura, daría para un buen susto.


La Garganta nos deposita en el Jou Baju, a los pies de la canal de Cambureru que ya podíamos ver. Pues nada. Al lío. Sin prisas pero sin pausas.


Una vista atrás, al Jou Baju.


La canal de Cambureru, sin ser especialmente larga, se hace dura. No dejan de ser unos 250 m de desnivel bien pindios los que tienes que subir cuando ya llevas unos cuantos en las piernas.


Finalmente alcanzamos la antigua majada de Cambureru, donde hacemos una breve parada. Casi que la primera desde que salimos de Poncebos. Seguían siendo mis compañeros quienes iban marcando el ritmo, tampoco es que yo estuviera para apretar mucho más. Un ritmo que a mi me venía perfecto, ya que sin ser muy alto, era continuo y nos permitía avanzar rápido.


La siempre preciosa estampa de Cambureru, con las colladas Tíes (izda) y Los Collaos (dcha). Los planes de visitarlas este año se quedaron en el tintero. Más trabajo para el próximo.


Y a nuestras espaldas ya veíamos la sierra  de Peña Maín, elevándose sobre los verdes pastizales de Pandébanu.


En Cambureru íbamos a salir al sol. Tampoco sobraba. La mañana era fresca y se agradecía. Al poco tendríamos la primera vista completa del Urriellu. Preciosa estampa. Preciosa y engañosa ya que parece estar al lado mismo. Pero no, el tamaño de semejante mole engaña. Falta mucho aún y no lo mejor, ya que lo siguiente es un pedrero de piedra menuda y suelta que se hace duro. Pero los tres lo conocíamos y ya contábamos con él.



Vamos subiendo poco a poco, sin apurar pero sin apenas parar, disfrutando de las vistas que se van abriendo.


El pedrero da paso a una zona de roca muy caótica donde hay que fijarse bien en las marcas del PR para no perder la traza correcta del sendero, ya que no siempre es evidente.


Cerca de la vega queda el último escollo, una trepada sencilla, pero que en descenso hay que tener en cuenta y de la que siempre digo que no se por que no cuenta aún con una cuerda o una cadena, cuando ya están equipados otros pasos bastante más sencillos.


Y por fin alcanzábamos la vega de Urriellu, a los pies del Picu. Siempre es una gozada acercarse hasta aquí. Habíamos subido bien, mejor incluso de lo que contábamos.


La vega estaba animada para ser octubre. Allí hicimos la primera parada larga, en la que aprovechamos incluso para tomarnos un café. Es de esos sitios donde el café sabe mejor o la cerveza está más buena. Pocas terrazas pueden competir en vistas.




Tras el "cafetucu" tocaba ponerse en marcha que apenas si estaba hecha una tercera parte de la ruta. Había que seguir metiendo metros, subiendo ahora hacia la Corona´l Rasu.


Aún no conocía la ferrata de la Corona´l Rasu. Un poco excesiva me pareció. Yo creo que con la cadena era de sobra, pero bueno. Seguro que el guarda de Cabrones lo agradece cuando pasa por aquí cargado y con bien de peso a la espalda.


Nos alzamos a la cresta de la Corona´l Rasu. Imposible no pararse allí y disfrutar de las vistas sobre el Neverón de Urriellu,...


...las Torres Areneras,...


...o la sierra de Peña Maín con la del Cuera al fondo y tras ésta ya el mar Cantábrico....


...pero sobre todo este es el mejor punto para disfrutar de las vistas sobre la oeste del Urriellu. No era la mejor hora para ello, ya que teníamos el sol justo enfrente, pero aún así, la estampa resultaba espectacular.



La senda continúa ascendiendo hacia la Horcada Arenera, hacia arriba, siempre hacia arriba.


La horcada aparece escoltada por la esbelta aguja de la primera Torre Arenera.


En la Horcada Arenera damos vista al interior del macizo. Tocaba tomar decisiones. El desnivel que llevábamos a cuestas ya era mucho y allí teníamos una buena escapatoria hacia Cabrones. Pero al final, viendo que no íbamos mal, de hecho íbamos bastante mejor de lo que esperábamos, decidimos seguir con el plan original y continuar hacia la Párdida. A la derecha baja la comunicación con Cabrones. Los Cuetos del Trave nos marcaban su ubicación.


Nosotros tomamos en cambio otra senda que es la que se dirige a Torrecerredo. Toca perder unos metros para luego bordear un primer jou por la izquierda, pasando así bajo el Neverón de Urriellu.


Una vista atrás, con las Torres Areneras.


Acabaremos por dejar también la senda de Torrecerredo y ganando unos metros a la izquierda de ésta, ascendemos hasta dar vista al jou que se abre bajo la mole de la Torre de la Párdida. Hay huella de paso para su ascenso que sube a ganar la cresta en la horcada que se destaca a la izquierda de la cima. Parecía que ya quedaba poco.


Sin embargo, ganar la horcada y la cresta supone superar un largo pedrero de grijo muy suelto que a mi se me atragantó, la verdad. El desnivel acumulado empezaba a pasarme factura.


Una vista atrás al enorme jou que se abre bajo la cumbre. La flecha marca la Horcada del Agua, señalándonos la ubicación del Jou de Cabrones.


Lo que queda a cumbre se hace por la cresta sobre buena roca. A mi se me hizo las liviano que el pedrero anterior y subí cómodo lo que quedaba. A la espalda queda el Neverón de Urriellu y la grieta por la que hice el destrepe en mi anterior visita, como os conté AQUÍ.


Y cumbre de la Torre de la Párdida. ¡Joer!, casi no me creía que hubiera conseguido llegar hasta aquí. No las traía todas conmigo. Un mes sin hacer nada era mucho y más para semejante paliza. Ahora tocaba disfrutar de la cima que además el día estaba para ello.


Goyo llegando a cumbre, con la Morra y la Horcada Lebaniego al fondo.


Urriellu


Neverón de Urriellu


De La Morra (izda) a los Tiros Navarros, Peña Vieja un tanto empastada, Picos de Santa Ana y Torre de Horcados Rojos (dcha).


Llambrión (centro) y Palanca (dcha).


Y por supuesto Torrecerredo, con el Cornión ya al fondo.


Torrecerredo donde, por cierto, había gente.




Al fondo del todo se destaca la sierra del Sueve. Por delante, Picos de Dobresengos y Cuetos del Trave. Entre ambos, la collada del Agua.


Y tirando de zoom, bajo la collada del Agua, identificamos el refugio de Cabrones (círculo) a donde iríamos después.


Y unas panorámicas desde cumbre





Nos habíamos tomado con calma la cumbre, aprovechando hasta para comer arriba. No apetecía irse, pero quedaba mucho por hacer aún, así que al final, sesión de fotos de cima y luego a pensar en bajar.


Volvemos a bajar por la cresta.


Y luego la puñetera pedrera, aunque se llevaba bastante mejor de bajada que de subida.


Bajamos hasta reencontrar la senda de Torrecerredo, aunque apenas si la seguiremos, ya que nuestro camino va a levarnos directos a Cabrones (flecha).


El macizo de Ándara con la Morra de Lechugales.


En la cabecera de un jou, uno de tantos, dejamos la senda de Torrecerredo que cruza a la izquierda, para seguir una huella de paso que bordea el jou a media ladera por su parte derecha, buscando alcanzar la collada del fondo.


Pico de Cabrones y Picos de Dobresengos.


Breve parada en la collada desde la que tiro una panorámica con la Párdida en el centro.


Cruzando la collada damos con una corta canal que va a depositarnos rápidamente en la vega de Cabrones, cuando ya vemos bien cerca la collada del Agua.


Los Cuetos del Trave y el refugio de Cabrones ya a la vista. La senda de aproximación a Torrecerredo nos llega por la izquierda.



Nueva parada en Cabrones, para descansar un rato tomando el sol en uno de sus bancos. Al igual que en Urriellu había "ambientillo" para ser octubre. Tampoco paramos demasiado, que todavía había que volver a Poncebos, aunque íbamos cumpliendo los tiempos perfectamente. Una vista al jou y las agujas de Cabrones.


Todo el sector de los Albos. A mi se me iban los ojos al Pico del Albo, que se me quedó pendiente durante el ascenso al Cueto Albo.


Salida de la vega de Cabrones, por el paso equipado con cuerda. Allí nos despedimos de las agujas de Cabrones.


Foto que me tira Goyo en el camino hacia Amuesa, con el Cuera al fondo.


Neverón de Urriellu (izda) y La Párdida (dcha).


Destrepando el segundo paso equipado con cuerda. Sencillo, pero mejor no despistarse y ojo cuando está mojado, que está un tanto lavado de tanto pisar.


El sol declinaba, pero la luz era perfecta. Nuevas vistas sobre los Albos.


Y Amuesa que ya aparecía bajo nosotros. El pisar sobre hierba era un regalo para los pies, ya cansados de tanta caliza.


Cabezu Llerosos al otro lado del desfiladero del Cares.


Y la majada de Amuesa con el Cuera al fondo.


En Amuesa nos despedíamos del sol. Desde aquí ya poco que contar. Un descenso rápido por la canal de Amuesa con una nueva parada en la fuente del Tornu para echar un buen trago de agua fresca y luego seguir a Bulnes de Arriba.


Y ya con las últimas luces del día realizaríamos el descenso por la canal del Texu. Ya abajo, junto al río una última parada en sus frías aguas para  refrescar los pinreles, calientes y cansados de la que al final sería la paliza del año.


Quedaba un último tramo desde el puente la Jaya hasta el coche que curiosamente sería el que más tiempo nos iba a llevar. ¿La razón? Pues que que allí mismo, a mitad de camino, íbamos a parar a celebrar tan estupenda jornada con la correspondiente cerveza. De hecho, a pares cayeron. No era para menos. La ruta así lo merecía. Total que llegamos al coche, como salimos, de noche. Cambio de ropa a la luz de los frontales y para casa. Del dolor de piernas al día siguiente no os cuento nada.



Un saludo
Cienfuegos

4 comentarios:

  1. Pedazo de ruta, tan larga como bonita. Se ve que guardabas buena forma.
    Saludos

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    1. No se si era que guardaba buena forma, o las ganas de hacer algo después de un mes, pero bueno, salió una buena ruta, si. Un saludo

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  2. Madre mía que palizón.
    Palabras mayores esa ruta.
    Un saludo.

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    1. Si, no estuvo mal para estirar las piernas, ja, ja.
      Un slaudo

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